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Inexplicable final en Cornellà, el Espanyol se lleva el partido tras la polémica (2-1) | VIDEO-RESUMEN + GOLES

No existe peor sensación que la de darlo todo sin conseguir un resultado justo. Batallar, a sabiendas de que bogar a contracorriente se debió a un mal comienzo, y ver de qué manera no se logra recompensa alguna por factores tan externos como injustos, de la misma manera que lamentables e impropios en el futbol profesional. Al Levante, que lo dio todo hasta el final y pudo salir con la cabeza bien alta, le birlaron, literalmente, en su cara. Sin justificación y con premeditación y alevosía.

Cuando más duele y donde más dolor hace: en el descuento y a través de una herramienta que no deja de ensañarse con los levantinistas. No es la primera vez que le sucede esta temporada, y en vista de esto, no va a ser la última. En el descuento, un centro al punto de penalti fue desviado por Keidi Bare tras impactar el esférico con el brazo. Y, minutos después, Arcediano Monescillo no vaciló, ni un momento, en apuntar una acción idéntica en el área contraria, mas que fue siguiente al enésimo escándalo arbitral que padece el Levante. Braithwaite, doblemente, fulminó a un equipo agotado de padecer tantas injusticias (2-1). De ver de qué forma el VAR se pitorrea de los granotas de forma atrevida.

Peor no pudo comenzar la tarde para los levantinistas, con independencia de que sus siguientes minutos desprendiesen altas capacidades para estar un escalón sobre su contrincante en el terreno de juego. No obstante, lo hizo a contracorriente, ya que Braithwaite, dos minutos una vez que el agremiado señalase el inicio del encuentro, puso el primero gol en el marcador tras un saque de esquina, peinado por Víctor Ruiz, y rematado en el fondo de la red por el danés. Pese a que el Levante se conjuró para asaltar el estadio de uno de los máximos aspirantes para subir a la elite del futbol de España, fue imposible tener un arranque más desatinado, si bien su personalidad y ambición por lograr los 3 puntos se sintió sobre el verde del RCDE Stadium. En verdad, el Espanyol, desde el tanto inicial, desapareció en combate y los de Calleja dieron un paso al frente.

Su primordial vía de ataque fue por la banda izquierda, con Álex Val y Álex Muñoz proyectándose cara campo contrincante, mas asimismo, con Pablo Martínez y Carlos Álvarez desatrancando a su equipo en 3 cuartos de campo y con Dani Gómez y Bouldini tirando desmarques de manera constante. El ‘9’ y el ‘22’, de cabeza, pudieron igualar la batalla, mas sendos remates se fueron sobre el travesaño. El ‘10’, además de esto, asimismo dispuso de una ocasión para batir a Pacheco, mas sin el resultado deseado. La sensación fue la de que el Levante no solo estaba vivo, sino asimismo supo disminuir al mínimo las virtudes de la plantilla con el valor más elevado de la categoría. Sin embargo, su falta de coordinación en la tanto de Braithwaite, y sobre todo, el instante en el que recibió el revés, supuso una loseta con la que los de Orriols debieron cargar a sus espaldas en la primera mitad.

El segundo tiempo, tras no bajar los brazos tras una notable acto inicial sin recompensa, hizo que el Levante sintiera la obLigación de dar un paso al frente. A pesar de ello, el Espanyol, sobre todo en los primeros acompases, embotelló a su contrincante en salida de balón. El futbol, no en balde, es antojadizo, mas asimismo justo. Un centro de Omar El Hilali, dirigido a la cabeza de Braithwaite, fue despejado por Andrés Fernández con una enorme parada. Los blanquiazules tuvieron el 2-0 en la testa de su ‘22’, mas hubiese sido demasiado castigo para un Levante que, tras no bajar lo brazos y luchar sin contemplaciones, halló el gol que tanto deseó. Fue mediante una acción ensayada, procedente desde el rincón y con Dela, tal y como si de un delantero que huele la sangre se tratara, empatando el encuentro. El ‘4’ atacó el segundo palo y se lanzó al suelo para puntear el envío a fin de que la estirada de Pacheco quedara en balde. Tras impactar en el travesaño, el cuero acabó en red y los de Orriols aloquecieron de la alegría. No es para menos, una vez que el empate contra el Tenerife fuesen tan desilusionante como insatisfactorio.

Desde ese momento, el Espanyol subió sus intenciones y pisó más área contraria, mas, en los últimos 15 minutos, el partido se abrió lo bastante para que se sumergiese en un ida y vuelta. El Levante, lejos de arrugarse, aceptó el reto. Y aparte de resistir, tuvo ocasiones para contar su visita a Barcelona como victoria. Sobre todo, en el final.

TiroAlpalo