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Las Palmas - Tenerife (1-2)

El Tenerife, haciéndole caso a su himno, prosigue adelante. En este partido de 180 minutos, que hoy vivió su segundo tiempo en Gran Canaria, el equipo de Ramis confirmó la superioridad de su estilo en este duelo fratricida, siempre y en todo momento efectivo, quizás una forma tan respetable de “jugar bien”. Las Palmas, impotente, no logró escalar la empalizada blanquiazul. Detrás, apostado, ejercitó como francotirador Enric Gallego, cuyo doblete acabó de garantizar la clasificación de su equipo. Ni en sus mejores sueños visualizó el Tenerife un primer tiempo tan plácido como el de esta noche en el Estadio de Gran Canaria. Apenas se había disputado un minuto de partido cuando Gallego erró una clara ocasión de gol tras un remate en semifallo sin contrariedades para Vales.

Había salido considerablemente más intenso el equipo visitante, ya dos faltas en apenas dos minutos. Prontísimo halló su premio el equipo de Ramis, apenas en el minuto 4, en el momento en que un cabezazo de Gallego, anterior cantada del propio Vales, se coló mansamente en la portería de Las Palmas frente al agobiado despeje de Navas, que sacó la pelota de dentro, como se hizo cargo el VAR de aclararle al negligente González Esteban.

Tal vez excedida por el tremendo entorno que se vivía en su casa, la primera ocasión de Las Palmas no llegó hasta el minuto 8, a través de Moleiro. Entonces sí comenzó a cumplirse el guion aguardado, con la UD balanceando la pelota y el Tenerife bien aposentado atrás mas defendiendo con perfección, encimando a la primera a cualquier centrocampista amarillo que intentara darle sentido al juego. En todo caso, ni indicio de riesgo local por más posesión que acumulara, completamente estéril.

González Esteban le sacó en el minuto 20 la primera amarilla a Aitor Sanz, perdonándole otras ya antes y después, ni que los árbitros tuviesen orden de dejar jugar más de lo cuenta en estos playoff. Fuere como fuese, Las Palmas proseguía sin hacer sentir inseguro a un Soriano que no paró su primera pelota, y de forma más que fácil, hasta la media hora de duelo tras un flojo remate de cabeza de Rober.

Nuevamente Moleiro pudo hacer el empate, mas se halló con la oposición de Moore cuando tenía un chut a quemarropa. Comenzaba Las Palmas a encerrar el Tenerife, roneando múltiples veces con el gol, cuando en apenas 5 minutos se mascó la desgracia grancanaria. Primero se lesionó Jonathan Viese, imposible proseguir con esos inconvenientes musculares en su pierna derecha, y ya en el descuento Navas soltó un codo directo a la cara de Mollejo. Anterior paso por el VAR, el penalti señalado lo terminó convirtiendo nuevamente Enric Gallego, si bien Vales tocó la pelota antes que llegase ese 0-2 que, salvo milagro, sentenciaba la eliminatoria.

Y sí, la sentenció. Tampoco tenía ya Las Palmas a Jesé, desparecido en la primera parte, tal vez por esas molestias físicas que transformaron su cambio en ineludible. Se sentían impotentes los locales a pesar de que salieron del vestuario con mejores sensaciones, puesto que la hueste de Ramis proseguía logrando su objetivo de que nada pasase.

De esta forma, nada pasó, jugándose a lo que deseaba Ramis, hasta el momento en que Curbelo horadó la portería de Soriano, con un potente cabezazo, en el minuto 71 al salir de un córner. Se lanzó Las Palmas a por el empate con considerablemente más corazón que cabeza. Jamás se sabe qué hubiese pasado, así son las distopías quese haga cada uno de ellos, mas bien que pudo lograrlo si el claro penalti de Soriano a Mujica en un despeje, que ni el árbitro ni el VAR tuvieron a pitar apuntar, o por lo menos sugerir el encargado de la tecnología, Pérez Pallás, que fuera comprobado, hubiese sido indicado como tal. Resoluciones así, claro, le dan la razón a quien critica la introducción de esta fabulosa tecnología en el cosmos arbitral, tan hermético siempre y en todo momento, no sea que no lleven la razón.

En todo caso, el partido fue muriendo poquito a poco dándole la razón al Tenerife. A su estilo, sometió a la lírica de Las Palmas, justamente campeón de una eliminatoria en la que, además de esto, ganó los dos partidos. La capacitación grancanaria se vació en pos de un imposible, quizás cayendo con la cabeza alta, sin derecho a reproches por haberlo dado todo. Nada que objetar a la clasificación del Tenerife que, sencillamente, fue mejor. Así es el futbol. Así es la vida.

TiroAlpalo